La épica del emprendedor

Me permito el lujo de tomar como título parte de una notable entrada de @ComandanteVimes en su blog: La épica del trabajo asalariado, para aumentar este otro notable artículo que he leído hoy en La Marea: El perverso discurso del emprendimiento. Me permito el lujazo de apostillar, con el fin de ampliar, tres detalles que echo en falta en el artículo de La Marea y considero importantes para tener una visión aún mayor de ese timo que llaman “ser emprendedor” en España.

El mito del garaje

En el mensaje martilleante de que hay que emprender como salida a esa “humillación” que es no tener trabajo (sic) se recurre muchas veces al ejemplo de Steve Jobs “que empezó en un garaje”. No hace falta ser amplio conocedor de la biografía del fundador de Apple para ver lo falaz del argumento “empezó en un garaje”. Con una lectura en diagonal de la entrada en la wikipedia se ven suficientes argumentos que desmontan este mito.

El más significativo y que va a enlazar perfectamente con el tercer punto que voy a poner en esta entrada, es la relación del joven Steve con el gigante Hewlett-Packard. Y es que en los años 70 el gigante de la electrónica, y más concretamente ingenieros que trabajaban en dicha empresa, organizaban seminarios y demostraciones para jóvenes de la zona en la que tenían acceso a investigaciones y a las máquinas que se estaban desarrollando. Ahí es donde tiene su primer trabajo, antes incluso de ir a la universidad. Ahí es donde conoce a Wozniak. Va a la universidad que abandona por su alto coste (oye, este detalle no se suele comentar mucho en España) y trabaja para Atari. Luego viene la parte del garaje. Es obvio que Jobs no era un estudiante común ni una persona común. Es obvio que el empuje que empresas como HP hacían mediante clubes de fans como el Hewlett-Packard Explorer Club tampoco es común, al menos en España. Es decir, Jobs no fue una persona normal que se metió en el garaje de su casa y construyó de la nada el Apple I.

La analogía que hacen es claramente interesada. No, usted, señor emprendedor, no va a ser Steve Jobs, ni Bill Gates, por mucho que se meta en su garaje a trastear con un ordenador y una pistola de soldadura. Ni siquiera en EEUU, en Silicon Valley, ha habido muchos más que hayan llegado al nivel de estos dos señores. ¿Porque no ha habido nadie más que lo haya intentado? No, claro que no. Ha habido miles, decenas de miles que lo han intentado y se han quedado en el camino. Decenas de miles que no se cuenta que existieron porque ahora en vez de emprendedores trabajan con contratos por cuenta ajena en Google, Wall-Mart o el badulaque de Apu Nahasapeemapetilon. Hablar del “éxito de emprender” poniendo como ejemplo a Jobs sin hablar de los miles que han terminado con enormes deudas es una falacia; concretamente Cherry-Picking. Es como hablar de lo bueno que es hacerse militar asumiendo que todo el que entra en el ejército va a terminar como Dwight D. Eisenhower.

Tú emprende y nosotros maquillamos las cifras del paro

Otra parte importante del engaño del emprendimiento, que no tiene nada que ver con lo anterior, es el maquillaje de las cifras de personas sin trabajo. Por cada persona sin trabajo que deja de estar apuntado en el SEPE para “ser emprendedor” el gobierno suelta una carcajada. No porque vaya a crear riqueza, que probablemente no vaya a ser así, sino que ya tienen, de golpe y porrazo, una persona menos sin trabajo, una persona más con un “empleo”.

Emprendedor en España. Mitos y leyendas.

Al principio de la burbuja inmobiliaria estuve en un cursillo de gestión de start-ups y de los pasos necesarios para su creación a nivel legal. Si, todos hemos tenido un oscuro pasado ¿qué pasa? En ese cursillo, allá por el 2003, el profesor se lamentaba por el hecho de que era muy complicado, por no decir imposible, conseguir que una empresa asentada, cualquiera que fuera su sector, promoviera mediante inversiones a empresas que estaban naciendo o en expansión. Decía, con razón, que las empresas preferían invertir ese dinero en ladrillo porque “da muchísima más rentabilidad a corto plazo; ninguna empresa puede dar un 25% de incremento en seis meses cosa que si hace la compra venta de inmuebles”. Si ahora cualquiera de los emprendedores que ha promovido el gobierno mediante su propaganda mentirosa llama a la puerta de una empresa de su sector para obtener financiación las carcajadas se oirán desde el otro lado del océano. En mis 16 años de currante solo he visto una empresa que dedicara parte de sus beneficios al fomento del software libre que usaban como base de su negocio. Solo he conocido una empresa que daba a fin de año una parte de sus beneficios a Debian, dado que toda su infraestructura estaba basada en dicha distribución de GNU/Linux. ¿Cómo esperan que salga un Steve Jobs o un Bill Gates de un mundo empresarial tan costroso en el que los beneficios de las empresas van a parar a las cuentas en paraísos fiscales de los empresaurios? ¿Cómo va a fomentar el emprendimiento dichoso que no haya una sola empresa dispuesta a apoyar la innovación y el software libre que les sirve para obtener los beneficios que obtiene? Teniendo en cuenta esta dudosa ética que hace que empresas que deben el 100% de su negocio al software libre ni siquiera se planteen colaborar a sustentar a los desarrolladores que les permiten tener el negocio abierto ¿cómo se permite el gobierno el lujo de decir a la gente sin trabajo que emprenda, que son unos vagos y unos vividores por cobrar unos subsidios a los que tienen derechos?

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