Esa religión basada en meter un papel en una caja

Esta semana, a raíz de un desahucio de una familia con cinco menores a su cargo, hemos podido ver argumentaciones tan “sorprendentes” como esta:

Para apreciar con plenitud el grado de cinismo y falta de humanidad de este twitt, como si fuera posible tal extremo, hay que tener en cuenta que solo unos días antes se habían celebrado e[r|l]ecciones generales y no había salido flamante triunfador el fénix de la oratoria política, nuestro amado líder, el faro que guía nuestros pasos de simples mortales por este valle de lágrimas, el lucero del alba que nos ha dado la divina providencia para terminar con el bipartidismo y solucionar todos los problemas a golpe de socialdemocracia en prime-time: Pablo Iglesias v2.0. Los argumentos sobre por qué el sorpasso que tanto llevaban anunciando con fanfarrias como buena nueva que era ha quedado en perder un millón de votos en seis meses van del contubernio de presidentes de mesas que han hecho desaparecer ese millón de votos a que este millón de votantes que decidieron no revalidar el voto en la formación de PI2 son todos un atajo de anarquistas. Con lo que el twitt adquiere ese punto de cinismo hasta la nausea con un argumento que, igual, es más o menos así:

Como los que se oponen a los desahucios son unos antisistema y como hay un millón de personas que no han votado al amado líder, está claro que han sido los antisistema y por tanto “que se jodan”.

Como no se si eses el argumento (el FSM quiera que no sea ese, pero dispuesto estoy a apostar dinero a que lo es) voy a comentar dos cosas.

La primera es que ojalá los antisistema radicales y anarquistas fuéramos 1.200.000 personas. Con esa cantidad de antisistema y anarquistas lo de las elecciones y su resultado serían la menor de las preocupaciones de la señora Botín, de los señores del PP y cia. Con esa cantidad de personas movilizadas no habría un día de calma como los que hay constantemente.

La segunda es la falsa dicotomía de que las cosas se defienden en la urna o en la calle y que si haces una no puedes hacer la otra. Partiendo del hecho de que es una decisión personal de cada uno, no recuerdo que al votar tuviera que firmar un acuerdo de “mansedumbre” por el cual pasaba a ser un borrego para los siguientes cuatro años ni tampoco recuerdo que por acudir a una okupación de un edificio quedara inhabilitado para ir a meter una papeleta en una urna cuando lo mandara papá estado.

Así pues, me cabe preguntarme si todas las personas que votaron a Podemos en su nueva forma UP acudían diligentemente a las movilizaciones y acudirán a las próximas que han de venir contra los recortes. Porque imagino que, dado que este señor (y otros) culpaban a los que se movilizaban de no votar a su formación (parece que fueran de Buenos Aires, el ombligo del mundo) es porque ellos no dudan en votar y participar en toda convocatoria de movilización en la calle que se cruza en su camino. ¿Verdad? Porque, en su argumentación, asumen que los que van a stopDesahucios son todos votantes de Podemos e incluso el mismo desahuciado y sus hijos menores de edad también lo eran. Pero, por lo que se ve, cometieron el tremendo pecado de no votar al líder, por lo que “ajo y agua” (sic).

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